Corán
Los chicos de la cueva
- 8:46
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¿Y si durmieras una sola noche y despertaras trescientos años después? Unos jóvenes que no adoraban a nadie más que a Allah huyen de noche de un rey tirano, con un perro que nunca se separa de ellos, y se esconden en una cueva en las montañas. Una historia real del Corán, animada (Al-Kahf 18:9-26).
Fuente: 18:9, 18:10, 18:11, 18:12, 18:13, 18:14, 18:15, 18:16, 18:17, 18:18, 18:19, 18:20, 18:21, 18:22, 18:23, 18:24, 18:25, 18:26
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Los versículos
Traducción publicada consultada: Sheikh Isa Garcia, El Corán, traducción de Isa Garcia (Quran.com).
Capítulos
Explicación
- Sobre esta película: la película cuenta Corán 18:9-26 junto con los relatos que recoge Ibn Kazir en su comentario del Corán. Algunos detalles son propios de la película y no aparecen en estas fuentes: que sacaran a los jóvenes uno a uno, atados como criminales, con el corazón tranquilo; la huida de noche monte arriba mientras se acercaban las antorchas de los soldados; el capitán de los soldados alzando la antorcha a la entrada de la cueva y mirando dentro; con el paso de los años, un pastor con sus cabras y unos viajeros que se acercan a la cueva y salen huyendo; los jóvenes dormidos volviéndose grises, casi como de piedra, bajo las telarañas; las palabras exactas del vendedor («¡Esta es la moneda de un rey… que murió hace trescientos años!»: en el relato de Ibn Kazir, el vendedor simplemente no reconoció la moneda); la respuesta del joven, «¿Trescientos años? ¡Yo salí de aquí… ayer!»; la persecución por el mercado, por encima de los puestos y de callejón en callejón; y el gobernante mirando la moneda un buen rato. La película tampoco da nombre al rey, a la ciudad, al perro ni a los jóvenes, y muestra a siete jóvenes. Lo auténtico son los versículos del Corán de esta página y los relatos que recoge Ibn Kazir, explicados a continuación.[1][3][8]
- Hace mucho tiempo había una ciudad cuya gente adoraba ídolos, gobernada por un rey cruel, un rey tirano que empujaba a todos a hacer lo mismo. Ibn Kazir, en su comentario del Corán, recoge de muchos sabios anteriores a él que los jóvenes de esta historia eran hijos de reyes y de familias nobles. Una vez al año la gente se reunía fuera de la ciudad para una fiesta, en la que adoraban a sus ídolos y les ofrecían sacrificios. Ibn Kazir señala que los jóvenes como ellos «aceptan mejor la verdad y siguen mejor el buen camino que los mayores», que estaban aferrados a sus costumbres. También dice que Allah describió la cueva pero no nos dijo dónde está, «porque no nos sirve de nada saberlo».[3][4][6]
- El día de la fiesta, cada uno de los jóvenes miró lo que hacía su gente y comprendió que inclinarse en adoración y ofrecer sacrificios solo le corresponde a Allah, que creó los cielos y la tierra. Uno a uno, cada uno se escabulló de su gente. Ibn Kazir recoge que el primero se sentó a la sombra de un árbol; luego llegó otro y se sentó con él, luego otro, y así sucesivamente; ninguno conocía a los demás, y cada uno escondía su fe por miedo. Entonces uno de ellos dijo que solo una cosa podía haberles hecho apartarse de su gente, así que cada uno debía decir cuál era. Todos dijeron lo mismo: adoraba solo a Allah. Se hicieron hermanos en la fe y eligieron un lugar donde adoraban juntos a Allah, hasta que su gente lo descubrió y se lo contó al rey.[3][4]
- El rey los llamó ante él y les preguntó por su religión. Le dijeron la verdad y lo invitaron a adorar a Allah. El Corán dice que Allah fortaleció sus corazones cuando se pusieron en pie y dijeron: «Nuestro Señor es Señor de cielo y tierra» (18:14). Ibn Kazir recoge que, según se cuenta, el rey se negó y los amenazó, hizo que les quitaran sus ropas finas «y luego les dio un tiempo para pensar en su situación», con la esperanza de que volvieran a su antigua religión. Ibn Kazir explica: «Esta fue una forma en que Allah tuvo bondad con ellos», porque en esos días pudieron escapar.[1][3][5]
- Así que decidieron irse. En el Corán se dicen unos a otros que, ahora que se habían apartado de su gente y de lo que adoraban aparte de Allah, debían refugiarse en la cueva: «Vuestro Señor extenderá sobre vosotros Su misericordia» (18:16). Ibn Kazir recoge que cogieron de sus casas unas monedas de plata; «habían dado algunas a los pobres y se habían quedado con otras». Un perro se fue con ellos: se dijo que era el perro de caza de uno de ellos, y se tumbó a la entrada como si los vigilara; «Este es el beneficio de acompañar a la gente buena», dice. En la cueva pidieron ayuda a Allah: «Señor nuestro, danos Tu misericordia» (18:10), que Ibn Kazir explica como «danos Tu misericordia y escóndenos de nuestra gente». Se dijo que el rey los buscó, pero Allah se los ocultó.[1][3][7]
- Entonces Allah los hizo dormir (18:11). Ibn Kazir explica: «Los hicimos dormir cuando entraron en la cueva, y durmieron muchos años». El Corán describe cómo el sol, al salir, se apartaba de su cueva hacia la derecha, y al ponerse, pasaba de largo por la izquierda (18:17). Ibn Kazir explica, de Ibn Abbas, un compañero del Profeta Muhammad (la paz y las bendiciones de Allah sean con él), que «el sol entraba en la cueva sin tocarlos», porque si los hubiera tocado les habría quemado el cuerpo y la ropa; esto, dice, es uno de los signos de Allah.[1][3]
- El Corán dice: «Los creerías despiertos, pero dormían» (18:18). Algunos sabios dijeron, según recoge Ibn Kazir, que tenían los ojos abiertos. Allah les daba la vuelta de un lado a otro; Ibn Abbas dijo que, si no les hubiera dado la vuelta, la tierra habría desgastado sus cuerpos. Su perro estaba tumbado a la entrada con las patas delanteras estiradas. Y quien los mirara habría huido aterrado: Ibn Kazir explica que Allah les dio un aspecto que inspiraba tanto temor «que nadie podía mirarlos sin llenarse de terror», para que nadie se acercara a ellos ni los tocara hasta el momento que Allah había fijado para que despertaran.[1][3][7]
- ¿Cuántos eran? El Corán no lo deja resuelto. Menciona tres cosas que diría la gente: tres, cinco o siete, cada vez con su perro; de las dos primeras dice que las dicen «adivinando lo que no pueden saber», y luego le dice al Profeta (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) que diga: «Mi Señor sabe mejor cuántos eran» (18:22). Ibn Kazir señala que la tercera opinión queda sin ese comentario, y recoge que Ibn Abbas dijo: «Yo soy de esos pocos, y eran siete». La película muestra a siete. Ibn Kazir también duda de los nombres que algunos relatos dan a los jóvenes y a su perro, y por eso la película no da nombres.[1][3][9]
- ¿Cuánto tiempo durmieron? El Corán dice que se quedaron en su cueva trescientos años, y nueve más (18:25). Ibn Kazir explica que son «trescientos nueve años contados por la luna, que son trescientos años contados por el sol»: un año contado por la luna es un poco más corto que un año contado por el sol, así que trescientos años de sol son unos trescientos nueve años de luna. El versículo siguiente añade: «Allah sabe mejor cuánto tiempo se quedaron» (18:26).[1][3][10]
- Entonces Allah los despertó, y se preguntaron unos a otros cuánto tiempo habían dormido. Dijeron: «Un día, o parte de un día» (18:19). Ibn Kazir explica que habían entrado en la cueva al principio de un día y despertaron al final de un día. Con hambre, enviaron a uno de ellos a la ciudad con sus monedas de plata y le dijeron que tuviera cuidado para que nadie los encontrara (18:19-20). Ibn Kazir recoge que en la ciudad no reconoció nada ni a nadie, y se preguntó si estaba soñando. Le dio sus monedas a un vendedor de comida; el hombre no las reconoció, se las pasó a su vecino, y la gente empezó a decir: «Quizá este hombre ha encontrado un tesoro». Lo llevaron ante el gobernante de la ciudad, que le hizo preguntas hasta que contó su historia.[1][3][8]
- ¿Por qué Allah dejó que la gente los encontrara? El Corán dice: para que supieran «que Allah cumple Su promesa y que la Hora (el Día del Juicio) es segura» (18:21). Ibn Kazir recoge que «la gente de aquella época dudaba de la Resurrección», es decir, de que Allah devuelva la vida a los muertos: Ikrima, uno de los primeros sabios, dijo que algunos creían que las almas volverían a la vida, pero no los cuerpos, así que «Allah resucitó a la gente de la cueva como señal y prueba de la Resurrección». Para entonces la ciudad había cambiado: en el relato de Ibn Kazir, su gobernante, según se dice, era creyente. El gobernante y la gente subieron a la cueva con el joven, y él pidió entrar primero para avisar a sus compañeros.[1][3][8]
- ¿Qué les pasó después? Ibn Kazir da dos relatos. En uno, la gente no supo cómo volvió a entrar, y Allah les ocultó lo que le pasó. En el otro, el gobernante entró, los saludó y los abrazó; ellos se alegraron, se despidieron y volvieron a donde habían dormido, «y luego Allah los hizo morir. Y Allah es quien mejor lo sabe». Por eso la película solo dice: «Se cuenta que Allah tomó sus almas allí… y Allah es quien mejor lo sabe». Después el Corán cuenta que la gente discutió sobre ellos; los que ganaron la discusión dijeron que construirían sobre ellos un lugar de oración (18:21). Ibn Kazir dice que se discute si hicieron bien, porque el Profeta (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) advirtió contra convertir las tumbas de los profetas y de la gente buena en lugares de adoración.[3][8][1]
- La lección de la historia: Quien los despertó después de trescientos años puede devolver la vida a los muertos el Día de la Resurrección (18:21, como explica Ibn Kazir más arriba). Y quien se refugia en Allah, como hicieron ellos, encuentra una salida: dejaron a su gente por Allah, y Él extendió sobre ellos Su misericordia (18:16). En otro lugar el Corán dice: «A quien teme a Allah, Él le abre una salida» «y le da sustento de donde no lo espera» (65:2-3). En el Musnad del imam Ahmad (n.º 23074), un hombre del desierto que había conocido al Profeta (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo que le oyó decir: «إنك لن تدع شيئا لله إلا بدلك الله به ما هو خير لك منه», cuyo significado es: nunca dejarás algo por Allah sin que Allah te dé a cambio algo mejor para ti. El sabio Shu'ayb al-Arna'ut, en su revisión del Musnad (según muestra dorar.net), calificó su cadena de narradores con «إسناده صحيح», es decir, una cadena auténtica.[1][2][3][11]
Lecciones y beneficios
- La fe no tiene edad: unos jóvenes defendieron la verdad ante un rey tirano, y Allah fortaleció sus corazones y los guió aún más.[1][3]
- A quien deja algo por Allah se le da algo mejor: dejaron una vida cómoda, y Allah los cubrió con Su misericordia y los protegió.[11][1][3]
- Cuando todos los caminos parecen cerrados, vuélvete hacia Allah: le pidieron misericordia en una cueva oscura, y Él les dio una salida.[1][2]
- Las buenas compañías importan: se encontraron unos a otros gracias a su fe, y hasta el perro que se quedó con ellos recibió la bendición de su compañía.[3]
- Quien los despertó después de trescientos años puede devolver la vida a cada persona: el Día del Juicio es verdad.[1][3]
Preguntas para reflexionar
Estas preguntas las ha escrito Qabas Anime para ayudarte a reflexionar. No forman parte del Corán ni de su tafsir.
- Los jóvenes estaban solos, y cada uno creía que nadie más compartía su fe. ¿Te has sentido alguna vez solo por hacer lo correcto?
- ¿Qué es lo que más te costaría dejar atrás por algo en lo que crees?
- ¿Por qué crees que Allah dejó que la gente encontrara a los jóvenes después de trescientos años, en lugar de dejarlos dormir para siempre?
- ¿Hay algo que podrías dejar por Allah esta semana, confiando en que Él te dará algo mejor?
Fuente
- Versículos
- Al-26
- Traducción publicada consultada
- Sheikh Isa Garcia, El Corán, traducción de Isa Garcia (Quran.com)
- Significado en lenguaje sencillo (Qabas Anime)
- 18:9, 18:10, 18:11, 18:12, 18:13, 18:14, 18:15, 18:16, 18:17, 18:18, 18:19, 18:20, 18:21, 18:22, 18:23, 18:24, 18:25, 18:26
- Tafsir
- Tafsir Ibn Kathir (Abridged), English, Quran.comIbn Kathir, Tafsir al-Qur'an al-'Azim (Arabic), on Quran 18:14, Quran.comIbn Kathir, Tafsir al-Qur'an al-'Azim (Arabic), on Quran 18:15, Quran.comIbn Kathir, Tafsir al-Qur'an al-'Azim (Arabic), on Quran 18:17, Quran.comIbn Kathir, Tafsir al-Qur'an al-'Azim (Arabic), on Quran 18:18, Quran.comIbn Kathir, Tafsir al-Qur'an al-'Azim (Arabic), on Quran 18:21, Quran.comIbn Kathir, Tafsir al-Qur'an al-'Azim (Arabic), on Quran 18:22, Quran.comIbn Kathir, Tafsir al-Qur'an al-'Azim (Arabic), on Quran 18:25, Quran.com
Fuentes
- [1] Quran 18:9-26, Surah Al-Kahf, Quran.com (consultado el 2026-10-31)Arabic text (Uthmani script) and English translation by Saheeh International. The Arabic shown on this page is the Tanzil Uthmani text (see arabic_source).Páginas consultadas, por versículo: 18:9, 18:10, 18:11, 18:12, 18:13, 18:14, 18:15, 18:16, 18:17, 18:18, 18:19, 18:20, 18:21, 18:22, 18:23, 18:24, 18:25, 18:26
- [2] Quran 65:2-3, Surah At-Talaq, Quran.com (consultado el 2026-10-31)Arabic text (Uthmani script) and English translation by Saheeh International.Páginas consultadas, por versículo: 65:2, 65:3
- [3] Tafsir Ibn Kathir (Abridged), English, Quran.com (consultado el 2026-10-31)The abridged English translation of Ibn Kathir's Tafsir al-Qur'an al-'Azim, as shown on Quran.com under "Ibn Kathir (Abridged)". Quran.com shows the commentary for a group of verses (18:9-12; 18:13-16; 18:17; 18:18; 18:19-20; 18:21; 18:22; 18:23-24; 18:25-26); the page opened for each group is listed. Summarised in our own words.Páginas consultadas, por versículo: 18:9, 18:13, 18:17, 18:18, 18:19, 18:21, 18:22, 18:23, 18:25
- [4] Ibn Kathir, Tafsir al-Qur'an al-'Azim (Arabic), on Quran 18:14, Quran.com (consultado el 2026-10-31)Arabic, as shown on Quran.com; summarised and translated by Qabas Anime. Quran.com shows this commentary verse by verse; this page is the commentary on the verse named.
- [5] Ibn Kathir, Tafsir al-Qur'an al-'Azim (Arabic), on Quran 18:15, Quran.com (consultado el 2026-10-31)Arabic, as shown on Quran.com; summarised and translated by Qabas Anime. Quran.com shows this commentary verse by verse; this page is the commentary on the verse named.
- [6] Ibn Kathir, Tafsir al-Qur'an al-'Azim (Arabic), on Quran 18:17, Quran.com (consultado el 2026-10-31)Arabic, as shown on Quran.com; summarised and translated by Qabas Anime. Quran.com shows this commentary verse by verse; this page is the commentary on the verse named.
- [7] Ibn Kathir, Tafsir al-Qur'an al-'Azim (Arabic), on Quran 18:18, Quran.com (consultado el 2026-10-31)Arabic, as shown on Quran.com; summarised and translated by Qabas Anime. Quran.com shows this commentary verse by verse; this page is the commentary on the verse named.
- [8] Ibn Kathir, Tafsir al-Qur'an al-'Azim (Arabic), on Quran 18:21, Quran.com (consultado el 2026-10-31)Arabic, as shown on Quran.com; summarised and translated by Qabas Anime. Quran.com shows this commentary verse by verse; this page is the commentary on the verse named.
- [9] Ibn Kathir, Tafsir al-Qur'an al-'Azim (Arabic), on Quran 18:22, Quran.com (consultado el 2026-10-31)Arabic, as shown on Quran.com; summarised and translated by Qabas Anime. Quran.com shows this commentary verse by verse; this page is the commentary on the verse named.
- [10] Ibn Kathir, Tafsir al-Qur'an al-'Azim (Arabic), on Quran 18:25, Quran.com (consultado el 2026-10-31)Arabic, as shown on Quran.com; summarised and translated by Qabas Anime. Quran.com shows this commentary verse by verse; this page is the commentary on the verse named.
- [11] Musnad Ahmad 23074, «إنك لن تدع شيئا لله…» (al-Durar al-Saniyyah hadith encyclopedia), al-Durar al-Saniyyah (dorar.net) (consultado el 2026-10-31)Narrated from Abu Qatada and Abu ad-Dahma, from a man of the desert who heard the Prophet (peace be upon him). Grading on the page: Shu'ayb al-Arna'ut, Takhrij al-Musnad, no. 23074: «إسناده صحيح»; «أخرجه أحمد (23074) واللفظ له». Arabic; the English meaning on this page is by Qabas Anime.
Transcripción
Las palabras del episodio, según los subtítulos (Español) de la voz original.
¿Y si durmieras una sola noche… y despertaras trescientos años después? Eso es lo que les pasó… a unos jóvenes que huyeron de un rey tirano.
«¿De dónde has sacado esto? ¡Esta es la moneda de un rey… que murió hace trescientos años!» Una historia real… que Allah cuenta en el Corán.
En una ciudad antigua… la gente adoraba ídolos, y los gobernaba un rey tirano. A quien adoraba solo a Allah… lo mataban. Pero unos jóvenes, hijos de familias nobles… se reunían en secreto para rezar a Allah. Hasta que alguien los delató…
…y los soldados irrumpieron donde estaban.
Los sacaron uno a uno… atados como criminales.
Pero sus corazones… estaban tranquilos, confiando en Allah.
Se habían conocido… el día de la fiesta de los ídolos. Aquel día, cada uno se escabulló por su cuenta… y se sentaron bajo un árbol, sin que ninguno conociera el secreto de los demás. Hasta que uno de ellos dijo: «Por Allah, algo os ha hecho apartaros de vuestra gente…» «¡Que cada uno cuente su secreto!» Y resultó que todos ellos… no adoraban a nadie más que a Allah. Los arrastraron hasta el palacio del rey… unos jóvenes solos, frente a un rey y sus soldados. Te contamos su historia con la verdad: eran jóvenes que creyeron en su Señor, y los guiamos aún más. Y fortalecimos sus corazones cuando se pusieron en pie y dijeron: «Nuestro Señor es Señor de cielo y tierra. Nunca rezaremos a otro dios aparte de Él, o diríamos algo muy lejos de la verdad». (Al-Kahf 18:13–14) El rey se enfureció… y gritó: «Veo que sois unos muchachos… Os doy unos días. Volved a la religión de vuestros padres… ¡o os mataré!» E hizo que les arrancaran sus ropas de nobles… delante de todos.
Pero aquellos días… fueron una misericordia de Allah. Por la noche… cogieron unas pocas monedas de plata, dieron algunas a los pobres y huyeron de la ciudad.
Un perro los siguió… y no se separó de ellos.
El rey se enteró… y mandó a sus soldados tras ellos.
Subieron al monte… mientras las antorchas se acercaban.
Corrían en la oscuridad… con la muerte pisándoles los talones.
Hasta que encontraron una cueva… entraron y alzaron las manos hacia Allah. Cuando los jóvenes se refugiaron en la cueva y dijeron: «Señor nuestro, danos Tu misericordia Señor nuestro, danos Tu misericordia y guíanos a lo correcto en nuestra situación». (Al-Kahf 18:10) Les pesaban los ojos… y Allah hizo caer sobre ellos el sueño.
Los soldados llegaron a la entrada de la cueva… su capitán alzó la antorcha y miró. Los creerías despiertos, pero dormían. Los girábamos a derecha e izquierda, y su perro estiraba las patas a la entrada. Si los hubieras visto, habrías huido de ellos lleno de terror. (Al-Kahf 18:18) Y así Allah los protegió… con el miedo.
Y el sol… se apartaba de ellos y nunca los tocaba.
Y pasaron los años…
Allah los envolvió en un temor tan grande… que todo el que los veía huía aterrado. El rey tirano murió… y sus ídolos cayeron. Llegaron generaciones… y se fueron generaciones.
Y ellos, en su cueva… no sentían nada. Y se quedaron en su cueva trescientos años, y nueve más. (Al-Kahf 18:25) Entonces… Allah los despertó.
«¿Cuánto hemos dormido?» Creyeron que había sido un día… o menos de un día. Tenían hambre… así que enviaron a uno de ellos a la ciudad con las monedas de plata, y le pidieron que tuviera cuidado y no le dijera a nadie dónde estaban. Bajó a la ciudad… pero no la reconoció. Las calles eran otras… las caras eran otras… y en la plaza no quedaba ni rastro de un ídolo. Se acercó a un vendedor… y le dio una moneda de plata. «¿De dónde has sacado esto? ¡Esta es la moneda de un rey… que murió hace trescientos años!» «¿Trescientos años? ¡Yo salí de aquí… ayer!» La gente gritó: «¡Ha encontrado un tesoro!»… y lo rodearon por todas partes. Él huyó… y lo persiguieron por los mercados, Saltó por encima de los puestos… con la gente gritando detrás de él.
De callejón en callejón… hasta que el camino se cerró delante de él.
…hasta que lo atraparon y lo llevaron a rastras ante el gobernante de la ciudad. Era un hombre creyente… y la gente de la ciudad ya adoraba a Allah.
Pero discutían entre ellos… ¿resucitará Allah los cuerpos después de la muerte? Cuando el gobernante escuchó su historia… se quedó mirando la moneda un buen rato. El gobernante y la gente subieron con él a la cueva… y él entró primero, solo, para avisar a sus compañeros.
Entonces comprendieron… que el mundo entero había cambiado y que sus familias habían muerto hacía mucho tiempo.
Así que volvieron a tumbarse donde habían dormido…
Se cuenta que Allah tomó sus almas allí… y Allah es quien mejor lo sabe.
¿Y por qué Allah los hizo dormir trescientos años? Para que la gente supiera… que Quien los despertó después de trescientos años puede devolver la vida a los muertos el Día de la Resurrección. Y que a quien se refugia en Allah con su fe… Allah le da una salida de cada apuro. Y quien deja algo por Allah… Allah le da a cambio algo mejor. Y Allah, el Altísimo, dice: Y así hicimos que los encontraran, para que supieran que Allah cumple Su promesa para que supieran que Allah cumple Su promesa y que la Hora (el Día del Juicio) es segura. (Al-Kahf 18:21)




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